jueves, 25 de octubre de 2007

ALGUNAS REFLEXIONES TEÓRICAS SOBRE LA ESCRITURA

Por Wilmer Alberto Zuleta López: wazuleta@gmail.com

(Asesor Gramatical y Monitor de Fundamentos de Investigación)

1. Para escribir, de una manera aceptable académicamente, es de suma importancia la actitud, que es un estado de ánimo que presupone disciplina, disposición, e interés. El componente actitudinal es una condición indispensable para desarrollar aptitudes en la escritura, de las cuales subyace la calidad para redactar de una manera potencial e idónea. “El in-put comprensivo en la escritura y en la lectura depende del filtro afectivo” (Krashen). Esto significa que alguien para leer y escribir tiene que tener una actitud motivada, cuyo aporte se complemente con una capacidad racional, que le permita realizar una práctica lectoescritural coherente, cohesiva y adecuada al contexto.

2. Se puede pensar la escritura como un proceso complejo, que no se reduce a un producto (escrito) terminado. De ahí que nunca se aprenda a escribir totalmente, puesto que “el acto de escribir es una operación del pensamiento(R. D. Hurtado). Por eso la escritura no es una simple repetición de grafemas y de fonemas ni un ejercicio mecánico psicomotriz, sino que es más bien una de las mayores creaciones del intelecto, ya que “La escritura no se aprende, sólo se desarrolla y se adquiere(Daniel Cassany). Esta tesis puede ser algo polémica, sin embargo es verosímil si se diferenciase “adquisición” de “aprendizaje”; la primera es un proceso inconsciente que se obtiene sin esfuerzo aparente como hablar una lengua materna; mientras que el segundo es un elemento conciente que realiza un individuo, quien sabe las reglas que aprende y aprehende, para corregir y controlar su manera de escribir (Cassany, Krashen, entre otros). Ahora bien, si la escritura no se aprende es porque nunca se llega a un nivel de perfección, sólo se puede mejorar cada día con disciplina, lectura y escritura constante, esto permite que se desarrolle y se adquiera sin que nos demos cuenta de ello.

3. “Para ser un escritor competente, antes hay que ser un lector experimentado (Frank Smith). Por tal razón leer y escribir son operaciones paralelas, complementarias e interdependientes.

4. En última instancia, “la instrucción formal que se basa en gramáticas no puede tener un papel demasiado importante en el aprendizaje; en cambio, la lectura contiene los conocimientos que el individuo necesita para aprender gramática, los mecanismos de cohesión y las reglas de coherencia textual que necesita para escribir” (Daniel Cassany). En esta propuesta se puede deducir que el dominio de un código escrito no basta para escribir adecuadamente, ya que para ello hay que ser un lector competente, porque no basta con saberse reglas gramaticales de memoria ni ciertas normas tautológicas y sintácticas, sino que es conveniente ir más allá, para poder pensar el contenido de lo que se vaya a redactar.